STEPHEN HAWKING: UN GIGANTE EN LA TIERRA

Publicado: Jueves, 15 Marzo 2018

Stephen Hawking: un gigante en la Tierra

El extraordinario científico teórico, un pensador comprometido, fue uno de los grandes contribuyentes al proyecto de unificación entre la relatividad y la teoría cuántica. Además de artífice de un reencuentro entre ciencia y cultura de masas.

Stephen Hawking comentaba en su libro “Breve historia de mi vida” la época en que se debatía para elegir un campo de estudio al que dedicar sus esfuerzos como científico. Todos ya conocen las historias sobre su temeraria despreocupación, algo de pereza y poco talento en matemáticas, aún así opta por trabajar en Física teórica, una decisión tomada “antes de irse a dormir”.

Durante su carrera hizo, sobre todo, dos grandes contribuciones, ambas relacionadas con los agujeros negros.

Ya la teoría de la relatividad de Albert Einstein predecía los agujeros negros, formaciones surgidas de la enorme concentración de masa de las estrellas en colapso. Éstos podían generar un tirón gravitatorio tan fuerte que ni siquiera la luz lograría escapar de ellos.

Pero hacia 1974 el brillante Stephen Hawking postularía que la capacidad para devorarlo todo, que caracteriza a un agujero negro, tenía una excepción: la radiación en forma de calor (la radiación Hawking). Una de las cuestiones centrales es que el tamaño de estos objetos es de tal proporción que su desintegración, mediante una colosal explosión, puede tomar más de 13.700 millones de años, es decir, un espacio de tiempo como toda la edad del Universo.

Sin embargo, la radiación Hawking resultaba aplicable a los agujeros negros generados durante ciertas fluctuaciones en los mismos orígenes del cosmos, esos sí llegarían a desintegrase debido a los efectos cuánticos. Y esto implicaba algo asombroso: que las teorías de lo muy grande y lo muy pequeño se encuentran. Una teoría de la gran unificación fue el sueño perseguido por el gran físico que marcó a más de una generación, ayudó en reencontrar la ciencia con la cultura de masas y perdió la vida a los 76 años durante este marzo del 2018.

40 años después de su formulación, la radiación Hawking no ha podido ser observada. Como es frecuente en Física, la solidez teórica o matemática no hace que la confirmación sea más sencilla. Puede que pasen años o que nunca pueda confirmarse: hablamos de objetos que aparecieron en los comienzos del Universo.  

Pero otra contribución del científico británico, realizada en 1982, sí resultó confirmada en el 2013: el origen de las galaxias está en “semillas microscópicas”, increíblemente pequeñas fluctuaciones cuánticas que pueden desencadenar enormes estructuras. La confirmación fue gracias al preciso mapa de fondo de microondas trazado por el satélite Plank, el más antiguo eco (radiación) que aún reverbera en el Universo.

En la extensión de este meticuloso mapa podían observarse algunas pequeñas diferencias de temperatura: la pista de las fluctuaciones cuánticas propuestas por Stephen Hawking y otro equipo de científicos rusos.

Muchas voces autorizadas opinaron que los resultados de la misión Planck y lo relacionado con la detección de agujeros negro fusionados, gracias a las ondas gravitacionales, significaban un premio Nobel.

El científico británico tuvo en toda la teorización de los agujeros negros a uno de los grandes “amores de su vida”. Trabajo en ellos casi hasta el último momento. Más recientemente regresaba al inagotable tema del horizonte de sucesos, el “punto de no retorno” del agujero negro.

Tal vez, lo que mayormente destaca del científico, además de sus contribuciones, es su fuerza vital y capacidad de trabajo. Nunca se permitió compadecerse de sí mismo. Su discapacidad física no fue impedimento, obviamente; pero sí inspiración para muchos niños y niñas que vieron cómo alguien como ellos podía alcanzar las estrellas.

En España, Pablo Echenique, secretario de organización de Podemos, también físico teórico del CSIC y con una discapacidad física que tampoco le impidió una carrera científica y la militancia política, escribía el 14 de marzo del 2018 para El País:

“Desde su poderosa proyección pública, Stephen Hawking luchó contra la privatización del sistema de salud pública británico y defendió la sanidad universal porque sabía que, sólo mediante un estado social que proteja a la gente, el conjunto de las personas podrán acceder al derecho de vivir una vida digna y completa.

Como todas las personas buenas, Stephen Hawking quiso para los demás lo mismo que él tuvo la suerte de tener. Stephen Hawking quiso que todos los niños y niñas con discapacidad pudieran llegar a ser Stephen Hawking… y en esto también demostró ser un gigante.”

Con todo, la amenaza de la muerte desde el diagnóstico de su enfermedad a los 21 años, podía ordenar ideas tremendamente complejas en su mente para que después estudiantes y otros científicos las plasmaran en una pizarra, algo que requiere una combinación de serenidad y frenesí intelectual muy poco común. Acto seguido era capaz de dirigir el rumbo de todo el equipo. Y le quedaba tiempo para un trabajo constante como divulgador científico y personaje mediático: libros, artículos, conferencias, documentales, apariciones en TV, etc.

El gran talento de Hawking solo podía ser comparado con su popularidad. Sus obras de divulgación han tenido una grandísima acogida entre el público. Sus lectores y seguidores viven seducidos por esa enigmática figura en silla de ruedas, cuya conexión con nuestro mundo era esa voz robotizada y las tres palabras por minuto de su ordenador.

Aunque terminaríamos comprendiendo que éramos nosotros los que solo contábamos con ese ordenador incorporado a su silla para comunicarnos con una mente humana que, simplemente, estaba ya en otro lugar del pensamiento, las ciencias y la exploración del Universo.

El Dr. Hawking no dejaba de mirar a las estrellas, reclamaba que la humanidad también lo hiciera, pero ocasionalmente giraba sus ojos de gigante para volver a observar la Tierra e invitarnos a luchar por el futuro de nuestro hogar y tomar las riendas de nuestro destino en el cosmos.

Kercentral Magazine

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